jueves, 31 de julio de 2014

La maternidad es solo parte de #matarasusanita

#matarasusanita nació en los primeros meses de maternidad con las hormonas a full, la licencia del laburo prolongada y un #nomarido todo el día afuera. Despojada de la que conocía como “yo”, y también de lo que hasta entonces habían sido mis: #recetasparanomorir, ideas de felicidad, ideas de odios, ideas todas.

Dije que: “Todo empezó como un desahogo. Nació después la idea ansiosa de que un día, quizás, a mi hijo le interese leerlo. Él es, entre tantas cosas, un presente intenso que obliga a vivir fuerte y se escapa demasiado rápido. Y yo dejo aquí una lectura, ni más ni menos que la de su madre, de algo de lo que será su pasado. ¿Por qué aquí y no en un cuaderno bien bonito? Simple: es el siglo 21. Y empezó como desahogo, seguido de pensarlo potencial memoria, pero es además conexión contemporánea, de la cual soy rehén. Es conexión entre mujeres, entre madres, con padres, con desconocidos (por eso el intento de un perfil no explicitado), con algunos que me conocen (conocer entre comillas) también”

Pero… #matarasusanita sigue viviendo, con la primera y tan grave crisis de maternidad ya superada (ya superada?), sigue respirando porque la noche que le pensé quise abarcar con el titulo lo más posible de una faceta que no es estrictamente la maternidad. “¿Es la maternidad parte o un producto de esa faceta?”, me cuestioné, pero cada vez menos, porque cada vez sé más que: sin Susanita también hubiera sido madre, una y mil veces.

Pensé aquella noche que debía matarla para ser, pero que en algún sentido me había ganado. A ella le importaba que no me trunque como madre y esposa burguesa, que deje florecer esos deseos mezquinos, y allí estaba: con un hijo y rodeada de la estética burguesa necesaria para que se de por hecha a los tan solo 27 años.

Me tomó un buen tiempo poder pensar en eso de que con la propia sombra de una se debe aprender a vivir y aún no lo sé, lo pienso pero no lo sé. Quiero matarla, querré siempre, ojalá quiera siempre matarla: y eso también debo aprender a canalizar. Viejas leyendas femeninas cuentan que por las contradicciones, de un supuesto espíritu de la mujer, del mismo lugar de comodidad de los roles adjudicados puede salir la fortaleza para volar, no se mata, se transforma, se redirige la energía, se reciclan las miserias para saber brindar, brindarse una al mundo.

Hay días que pienso que Susanita ganó, pero a medida que salgo del largo puerperio o a medida que dejo los veinti, cada día siento un poco más que: aprendiendo a convivir con ella para usar su energía podrán triunfar otras facetas. Existieron, existen y existirán los deseos de hijos por otros motivos. Existen los deseos de: revoluciones, desordenes, desamores, casas bonitas que huelen a sahumerios y quedan lejos de los centros comerciales, canciones de Sabina gritadas por otras experiencias, banderas militantes que no se bajan nunca, alacenas vacías que no dan miedo, porque existen también las certezas duras y hermosas de que: a plantar y a tejer se puede aprender siempre, las ciudades son tu sitio mientras las elijas, no se conocen bien todos los sueños que caben en una, empezar de nuevo lo hacen miles de mujeres cada día, se es más de lo que se ve. De la energía de Susanita para desear una vida burguesa y de la energía de querer matarla, se pueden sacar mujeres nuevas.

La maternidad es solo parte, importante, quizás la más, porque reaparece: siempre tropiezo con esos deseos y reafirmo que por diversos caminos hubiera ido a buscarla, tarde o temprano, burguesa o revolucionaria, pero madre si o si. Pero es solo parte de mi problema con Susanita.

Y un blog tuvo su nombre y fue fuente de indirectas y directas, de amor y de no tanto -expresión también del rostro que menos se quiere mostrar y escrito se escapa, es ese escapar "sin querer, queriendo"-, es muchas cosas este discurso que viaja en una botella arrojada a la inmensidad virtual: http://matarasusanita.blogspot.com.ar/



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2 comentarios:

  1. Ay! Nena...que lindo escribis, te leo a traves de las palabras, te veo a traves de las palabras y si bien no te conozco demasiado (bah! casi nada) te entiendo. Siempre, desde el ppio te entendi. Que lindo que esta inmesidad virtual haya logrado juntarnos. Con o sin ella, Susanita viva o muerta, siempre mil facetas, todas valen la pena en algun momento. Hay que poder ubicarlas y saber disfrutar cada una en cada momento. Facetas, Susanitas, mujeres, burguesas, revolucionarias, soñadoras, cacheteadas por la realidad. A todas ellas, mi abrazo!

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  2. Gracias, Florcita, gracias por esos abrazos. Mil gracias. Abrazo a tus muchas :)

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